La temperatura ideal para darnos una ducha está entre 25 y 30 grados, es decir, agua templada. Ducharnos con agua templada ayuda a mantener nuestra piel más hidratada, tersa y con los poros cerrados.
La temperatura ideal para darnos una ducha está entre 25 y 30 grados, es decir, agua templada. Ducharnos con agua templada ayuda a mantener nuestra piel más hidratada, tersa y con los poros cerrados.