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¿Sabías que los humidificadores están entre los dispositivos climatizadores más vendidos de España?

El humidificador se usa especialmente para restaurar el nivel de humedad relativa cuando un aumento de temperatura produce la disminución de dicha humedad, bien por la calefacción, bien por ser verano. Un ambiente seco puede provocar sequedad en los ojos, labios, piel y vías respiratorias, nos hace más vulnerables a los virus y acentúa los síntomas de alergias y asma.

Si necesitas un humidificador lo mejor que puedes hacer es medir la humedad relativa de tu casa. Lo ideal es tener entre el 40 y 60% de humedad relativa en nuestras estancias.

Hay tres tipos de humidificadores:

1.-Humidificadores ultrasónicos (fríos):

Producen una nebulización del agua a través de muy alta frecuencia, son los más silenciosos, con caudal regulable y de muy bajo consumo (entre 20 y 35 W). Sólo puede usarse agua y está totalmente prohibido el uso de cualquier aditivo. Son los más seguros ya que no hierven el agua.

2.-Humidificadores de electrodos (calientes):

Generan vapor mediante la ebullición del agua del depósito calentada a través de la corriente que pasa directamente por el agua. Son más peligrosos ya que el vapor lo expulsan a gran temperatura y tienen un elevado consumo. El caudal de salida no es regulable y depende mucho de la dureza del agua, a más contenido de sales en el agua más será la conductividad y por lo tanto mayor la intensidad que circula lo que implica un mayor caudal. Se les suele añadir aceites balsámicos a la salida del vapor, nunca en el agua.  Son útiles para enfermedades de vías respiratorias y especialmente cuando esto ocurre a niños pequeños.

3.-Humidificadores por evaporación (calientes):

Generan un caudal menor, no regulable y sólo deben funcionar con agua destilada. Funcionan gracias a una mecha que se mantiene húmeda por capilaridad y que se calienta mediante un calefactor eléctrico. Si el agua no contiene sales, la mecha se obtura con relativa facilidad. Se pueden usar con aceites balsámicos a la salida del vapor pero son menos eficientes que los anteriores. Es el tipo menos usado.

 

A la hora de elegir nuestro humidificador debemos tener en cuenta una serie de parámetros como son la potencia o capacidad humidificadora, determinada por su máxima nebulización, y el tamaño de la estancia o estancias a humidificar.

A modo de ejemplo, un humidificador con factor de nebulización 230ml/h es idóneo para una superficie de unos 30 m2.

Existen modelos que incorporan un humidistato, que regula automáticamente la humedad relativa de la estancia encendiendo o apagando el aparato en función del valor determinado. En términos de eficiencia energética, son los más eficientes ya que consumen lo que necesitan en cada momento.

Si el humidificador que vas comprar tiene filtros de aire asegúrate que es fácil su sustitución y que sus recambios tienen un precio razonable.

Esperemos haberte ayudado con este blog para cuando tengas que decantarte por uno u otro modelo de humidificador.

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¿Sabías que los humidificadores están entre los dispositivos climatizadores más vendidos de España?

El humidificador se usa especialmente para restaurar el nivel de humedad relativa cuando un aumento de temperatura produce la disminución de dicha humedad, bien por la calefacción, bien por ser verano. Un ambiente seco puede provocar sequedad en los ojos, labios, piel y vías respiratorias, nos hace más vulnerables a los virus y acentúa los síntomas de alergias y asma.

Si necesitas un humidificador lo mejor que puedes hacer es medir la humedad relativa de tu casa. Lo ideal es tener entre el 40 y 60% de humedad relativa en nuestras estancias.

Hay tres tipos de humidificadores:

1.-Humidificadores ultrasónicos (fríos):

Producen una nebulización del agua a través de muy alta frecuencia, son los más silenciosos, con caudal regulable y de muy bajo consumo (entre 20 y 35 W). Sólo puede usarse agua y está totalmente prohibido el uso de cualquier aditivo. Son los más seguros ya que no hierven el agua.

2.-Humidificadores de electrodos (calientes):

Generan vapor mediante la ebullición del agua del depósito calentada a través de la corriente que pasa directamente por el agua. Son más peligrosos ya que el vapor lo expulsan a gran temperatura y tienen un elevado consumo. El caudal de salida no es regulable y depende mucho de la dureza del agua, a más contenido de sales en el agua más será la conductividad y por lo tanto mayor la intensidad que circula lo que implica un mayor caudal. Se les suele añadir aceites balsámicos a la salida del vapor, nunca en el agua.  Son útiles para enfermedades de vías respiratorias y especialmente cuando esto ocurre a niños pequeños.

3.-Humidificadores por evaporación (calientes):

Generan un caudal menor, no regulable y sólo deben funcionar con agua destilada. Funcionan gracias a una mecha que se mantiene húmeda por capilaridad y que se calienta mediante un calefactor eléctrico. Si el agua no contiene sales, la mecha se obtura con relativa facilidad. Se pueden usar con aceites balsámicos a la salida del vapor pero son menos eficientes que los anteriores. Es el tipo menos usado.

A la hora de elegir nuestro humidificador debemos tener en cuenta una serie de parámetros como son la potencia o capacidad humidificadora, determinada por su máxima nebulización, y el tamaño de la estancia o estancias a humidificar.

A modo de ejemplo, un humidificador con factor de nebulización 230ml/h es idóneo para una superficie de unos 30 m2.

Existen modelos que incorporan un humidistato, que regula automáticamente la humedad relativa de la estancia encendiendo o apagando el aparato en función del valor determinado. En términos de eficiencia energética, son los más eficientes ya que consumen lo que necesitan en cada momento.

Si el humidificador que vas comprar tiene filtros de aire asegúrate que es fácil su sustitución y que sus recambios tienen un precio razonable.

Esperemos haberte ayudado con este blog para cuando tengas que decantarte por uno u otro modelo de humidificador.