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El termo eléctrico, por poco mantenimiento que necesite, requiere ciertas tareas para conservarlo en óptimas condiciones. La principal tarea de mantenimiento de tu termo se centra en la revisión anual del ánodo de magnesio. Revisando esta pieza alargarás la vida del termo y te ahorrarás futuros problemas.

¿Sabes qué es el ánodo de magnesio?

Es una especie de vaina, normalmente de acero, que va recubierta de magnesio. Su función es la de proteger del desgaste y la corrosión del termo. Por lo que es una pieza principal en este aparato.

Normalmente, los termos se fabrican en acero vitrificado, cuando se llenan de agua, dentro de ellos se produce una reacción electrolítica que tiende a corroer las paredes. Para protegerlos de esta reacción se le instala este ánodo ya que su función es absorber esta electrólisis, de esta manera, el ánodo sufre esta corrosión y el interior del termo sigue en buen estado.

Se utiliza el magnesio ya que es más reactivo que el acero.

Por ello, es fundamental realizar una inspección de dicha pieza una vez al año para cambiarlo cuando esté desgastado o a punto de hacerlo y no dañar tu termo.

Para cambiarlo, simplemente ponte en contacto con el SAT de la marca de tu termo, ellos te lo harán de manera rápida y sencilla.