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Dado que muchas de las tuberías de las casas están hechas con plomo, posiblemente estemos ingiriendo diariamente pequeñas partículas de este metal al beber agua del grifo.

El agua contaminada por el plomo sale directamente por nuestros grifos y puede dañar nuestra salud, sobre todo la de los más pequeños de la casa.

Antes de conocer lo nocivo que resulta beber agua que ha pasado por el plomo, casi todas las instalaciones de tuberías y cañerías se realizaban con este metal.

A día de hoy todavía quedan instalaciones de este tipo en viviendas antiguas y en algunos tramos de red públicos.

La mayoría de los países ya no permiten las instalaciones con este material, pero nos lo seguimos encontrando en muchas de las instalaciones realizadas con tubería de cobre ya que lo utilizan para hacer las soldaduras. Pero no nos alarmemos, ya que estas soldaduras se van recubriendo con el tiempo de minerales, por esto, la posibilidad de contaminación con el plomo es casi nula.

Otro de los lugares donde podemos encontrarnos con este metal es en los grifos. Si éste no es de buena calidad, su porcentaje de plomo será considerable, por lo que se recomienda gastar un poco más a la hora de comprar el grifo ya que a la larga repercutirá en nuestra salud.

¿Cómo podemos analizar el agua que llega a nuestra casa?

El plomo en el agua ni huele, ni se ve, ni tan siquiera le da sabor, por lo que debemos hacer un análisis químico al agua.

Conviene coger dos tipos de muestra, una nada más abrir el grifo y la otra los 20 ó 30 segundos de haberla dejado correr. Así sabremos la incidencia de este metal en el agua.

Es muy importante no consumir directamente agua de cañerías si han estado cerradas durante varias horas. Deja primero correr el agua, y nunca tomar agua ni para cocinar del grifo de agua caliente ya que está produce más corrosión en las tuberías.

Si los análisis no dicen que hay un alto porcentaje de plomo en el agua potable, la primera medida a adoptar sería colocar un filtro depurador para retener este tipo de metales.

Sería interesante también encontrar de dónde proviene este agua contaminada, de las tuberías de la propia vivienda o de la red de abastecimiento pública para proceder al cambio de este material por otro que no sea nocivo para la salud.

Es recomendable también hacer una limpieza periódica de los filtros colocados.